domingo, 12 de mayo de 2019

Sirio y el calendario solar


Sirio es la estrella más brillante del cielo después de nuestro Sol. Está situada a 8,6 años luz de nosotros en la constelación del Canis Maior, al sur de la constelación de Orion. 

El Sistema de Sirio está compuesto por dos estrellas, la estrella principal Sirius A, unas dos veces más grande que nuestro Sol, y la estrella enana blanca Sirius B, del tamaño de la tierra pero casi la masa de nuestro Sol. Ambas orbitan entre si cada 50 años, en una distancia que varía entre las 8 UA y su distancia más larga de 30 UA. Estas distancias equivaldrían en nuestro sistema solar, como si alrededor del Sol hubiese una enana blanca orbitando entre Saturno y Neptuno. 

Las fuerzas de marea que ejercen ambas estrellas en este sistema han originado una nube de escombros que rodea Sirio. 

El sistema de Sirio se formó primeramente por dos estrellas azules. Una de ellas, Sirius B, era una estrella masiva que evolucionó cuando agotó todos sus recursos a gigante roja. Tiempo después, hace 120 millones de años, se deshizo de sus capas externas y se colapsó hasta su estado actual, en una enana blanca. En los próximos 60.000 años el sistema de Sirio irá acercándose cada vez más hasta nuestro Sol, para luego alejarse. 

¿Cómo influyó Sirio para la formación de los primeros calendarios solares?


Su desplazamiento en el cielo, desde la eclíptica hace que su elevación heliaca sea bastante regular en comparación con otras estrellas por lo que su período es de casi exactamente 365,25 días manteniéndose constante con el año solar visto desde la perspectiva de las tierras de Egipto. Por ello cuando en un periodo en que la estrella Sirio no se ve al estar muy cerca del Sol, la primera visión de la estrella por levante, se le llama el orto heliaco de Sirio. Durante este evento la estrella solo se puede ver unos minutos al amanecer, que va siendo mayor a medida que van pasando los días. 

Lo relevante de este fenómeno astronómico para los antiguos egipcios es que ocurría siempre justo antes de las inundaciones de la cuenca del río Nilo, que era muy importante para la vida de esa civilización. 

La extrema precisión del regreso de la estrella cada año, hizo que fuera importante para ellos, que empezaron a adorarla como la diosa Sopdet, responsable de la fertilidad de sus tierras.


La diosa Sopdet era una de las principales veneraciones de la mitología egipcia y representaba a la fertilidad. Por otro lado, para los antiguos egipcios, la constelación de Orión era Sah, el padre de los dioses. Se pensaba que el alma del faraón viajaba a la constelación de Orión, hacia el padre de los dioses, Sah. Por ello Sopdet (Sirio) era su consorte por la posición en el cielo, y ayudaba a los faraones en su ruta al inframundo.  En las pirámides y complejos funerarios siempre aparece la representación de Sopdet para ayudarles en ese último camino. 


El calendario primigenio egipcio empezaba con la aparición de Sirio, dividiendo el año en tres periodos, Inundación, Siembra y Cosecha. Cada periodo estaba dividido en 4 meses de 30 días. Los últimos 5 días para completar el año de 365 se celebraban las fiestas del año nuevo (Wep Renpet). 

Los sacerdotes de los templos de la diosa Sopdet hacían esos cálculos para ajustar con precisión el calendario. Sin embargo poco a poco se fueron dando cuenta de que Sirio iba apareciendo más tarde a falta de los años bisiestos, y después de varios siglos de observación y anotaciones, la diosa Sopdet volvió a aparecer justo antes de las inundaciones, lo que enseguida llamaron el Ciclo de Sothic, de 1460 años, que es el tiempo que tarda la estrella Sirio en volver a aparecer por el horizonte justo en el mismo día del año. Comprendieron que este ciclo de 1460 años era cuatro veces 365, por lo que llegaron a la conclusión de que realmente el año solar tenía un cuarto de día más, es decir, un día más cada cuatro años.

Homero, en la Ilíada, en algunos cantos identifica Aquiles con la estrella Sirio. Un ejemplo lo encontramos cuando describe el acercamiento de Aquiles hacia Troya con estas palabras:

"Sirius se levanta tarde en el cielo oscuro y líquido.
En las noches de verano, estrella de las estrellas,
lo llama el Perro de Orión, el más brillante
de todos, pero un mal presagio, que trae calor
y fiebres a la humanidad que sufre."


En otro fragmento, cuando Aquiles descubre que Patroclo había muerto en manos de Héctor y se había apoderado de sus armas, el héroe se dirige encolerizado hacia las puertas de Troya para enfrentarse con él. Entonces el rey Príamo le ve venir:

El anciano Príamo fue el primero que con sus propios ojos le vio venir por la llanura, tan resplandeciente como el astro que en el otoño se distingue por sus vivos rayos entre muchas estrellas durante la noche oscura y recibe el nombre de perro de Orión; de igual manera centelleaba el bronce sobre el pecho del héroe, mientras este corría.”

Después de varios miles de años, Sirio dejó de ser representativa de las inundaciones del río y se fue transformando en la diosa de la Maternidad, hasta tal punto que en la época ptolomeica se fundió con Isis. 

En el siglo III a.C. el rey Ptolomeo III dictaminó el Decreto de Canopo que pretendía introducir uno más a los cinco días epagómenos. La idea era que cada cuatro años las fiestas de año nuevo fueran de 6 días en vez de cinco, y así compensar con mayor precisión el año solar. No tuvo mucho éxito por entonces pero si llevó a que el astrónomo Sosígenes de Alejandría propusiera una reforma del calendario romano a Julio César (s.I aC) dando origen al calendario juliano.


El calendario egipcio llegó en tiempos de Julio César a la antigua Roma adaptándose a su propia mitología. Así Ptolomeo, que escribió dos libros sobre cartografía estelar, utilizó Sirio como localizador del meridiano central terrestre, por la importancia histórica que había tenido en los siglos anteriores, aunque ya en su época había dejado de ser útil por la precesión de los equinoccios.

El calendario Juliano estuvo vigente en Europa y numerosos países de su influencia hasta que fue sustituido poco a poco tras la reforma del siglo XVI que dio origen al calendario moderno o gregoriano. 

Se puede ampliar conocimientos con la lectura de:
  • "Sirius: Brightest Diamond in the Night Sky" escrito por J.B. Holberg. 
  • "Sirius - El guardian de la puerta. Esplendor y caída de la estrella en las religiones antiguas" escrito por Erich Sams.
  • "Cronología y cambio cultural en el Antiguo Egipto" escrito por Ian Shaw.
  • "La duración del ciclo de Sothic " artículo publicado por M.F. Ingham en la revista Journal of Egyptian Archaeology


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