Dentro de la astronomía uno de los objetivos básicos es
realizar un mapa tridimensional de la estructura del Universo. Realizar un trabajo de esta
magnitud es una tarea bastante compleja, sobre todo cuando se trata de galaxias
muy lejanas.
Dos astrónomos proponen un nuevo método de trabajo a gran escala,
analizando breves pulsos de ondas de radio en una nueva clase de objeto
astronómico (los FRB). La idea es que a mayor distancia de estos objetos, más
viajan las señales y mayor será la distorsión que aparece. Lo fiable del método
depende de las propiedades aún desconocidas de la fuente de emisión y del medio
interestelar, pero nos da una forma de contrastar con otros métodos de
observación como el corrimiento al rojo del espectro de luz, también con sus
incertidumbres propias o desviaciones sistemáticas.
En 2007, los
astrónomos observaron desde el radiotelescopio CSIROParkes (Australia) una explosión de la emisión de radio de banda ancha que
duró sólo unos pocos milisegundos. Encontraron que las longitudes de onda más
largas de la ráfaga llegaron más tarde de las longitudes de onda más cortas. Las
ondas de radio viajan a la velocidad de la luz y eso significa que todas las diferentes
longitudes de onda y frecuencia de radio emitidas por un mismo objeto, como por
ejemplo un pulsar, deben llegar a la Tierra en un lote. Pero si ese objeto está
lo suficientemente lejos, eso cambia. Las longitudes de onda más largas tienen
más dificultades de llegar por el medio que debe moverse. Las nubes ionizadas
del espacio, electrones principalmente, bloquean su camino, por lo que las
ondas cortas llegan antes, a veces solo una fracción de segundo. Ese retraso se
conoce como dispersión y permite a los astrónomos estimar la distancia de la
que procede. De acuerdo con esto, encontraron que el origen de esta explosión estaba a una
distancia de 3 mil millones de años luz. Esta emisión de radio se le llamó FRB (Fast
Radio Burst) o en castellano Emisión Ultrarrápida de Radio.
Hasta ahora solo 10 de tales
explosiones de radio (FRB) han sido detectadas, pero la propuesta lanzada ahora
es que sabiendo lo que hay que buscar y ampliando las zonas de búsqueda se
podrían examinar un gran número de FRB, estimando las distancias a las que se
encuentran, las cuales podrían servir para investigar la distribución
tridimensional de la materia en el Universo.
Dentro de esta propuesta habría
que tener en cuenta varias supuestos como que la densidad de electrones en
el espacio es el mismo en todas partes, pero que disminuye en la expansión del
Universo. Como la densidad de los electrones varía muchísimo dependiendo
de la zona, de la densidad de galaxias, del entorno donde se produzca esa FRB y
por supuesto de nuestra propia galaxia, lo que podría conducir a errores en las
estimaciones de las distancias y por tanto en los parámetros del área a
estudiar. Estos astrónomos calculan
que para producir datos fiables deberían estudiar unas 10.000 FRB, buscar similitudes y contrastar con otras mediciones como el
corrimiento al rojo.
Un método que ayudará a la
creación de mapas tridimensional más fiables del Universo observable.
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