Júpiter es el
planeta más grande de nuestro sistema solar. Con cuatro lunas grandes y unas 50
lunas pequeñas, forma una especie de sistema solar en miniatura. En su
composición, Júpiter se parece a una estrella y, si hubiera sido 80 veces más
grande, se hubiera convertido en una estrella en lugar de un planeta.
El 7 de enero de 1610, al astrónomo
Galileo Galilei vio
cuatro “estrellas” pequeñas cerca de Júpiter. Había descubierto las cuatro
lunas más grandes de Júpiter, que ahora se llaman Io, Europa, Ganimedes y Calisto.
¿Por qué se eligieron estos nombres? Fue el astrónomo alemán
Simon Marius quien propuso estos nombre, y aunque parezca increíble no se
dieron un uso generalizado hasta bien entrado el siglo XX. En la mitología
griega Zeus es el equivalente del dios Júpiter en los romanos. Zeus tenía
amantes como Io (sacerdotisa de Hera), Ganímedes (príncipe troyano), Calisto (ninfa asociada a Artemisa) y
Europa. La historia de Europa es apasionante, pero en principio se trataba de
una mujer de la ciudad de Tiro (actual Líbano) que fue raptada por los minoicos,
y llevada a Creta. Las leyendas cuentan que fue secuestrada por Zeus
transformado en Toro. Aun así Europa está vinculada en su historia con el toro
sagrado de las culturas del oriente próximo.

Galileo se asombraría al ver lo
que sabemos de Júpiter y sus lunas, principalmente después de la misión de la
NASA que llevó su nombre, como la luna Io, que es el cuerpo más volcánicamente
activo de nuestro sistema solar, o Ganimedes que es la luna planetaria más
grande y es la única luna del sistema solar que se sabe posee su propio campo
magnético. O también que haya un océano líquido entre la capa congelada de la
luna Europa. O que haya océanos congelados entre las capas de las lunas Calisto
y Ganímedes.

La apariencia de Júpiter es un
tapiz de colores pero que esconde una atmósfera compleja. Las nubes más
visibles están compuestas por amoníaco. El vapor de agua existe muy abajo y a
veces puede verse a través de manchas nítidas en las nubes- Las “rayas” del
planeta son cinturones oscuros y zonas de luz creadas por los vientos fuertes
que soplan de este a oeste en la atmósfera superior de Júpiter. Los sistemas de
tormentas dinámicas rugen en Júpiter. La Gran Mancha Roja, una tormenta
gigante, es observada desde el siglo XIX. Hace pocos años, tres tormentas se
fusionaron para formar la Pequeña Mancha Roja, aproximadamente la mitad de
grande que la Gran Mancha Roja.
La composición de la atmósfera de Júpiter es similar a la
del Sol, con mayoría de hidrógeno y helio. Más en el interior de la la atmósfera, la
presión y el aumento de la temperatura comprimen el gas del hidrógeno y los
transforma en líquido. A la altura de casi 1/3 de la profundidad, el hidrógeno
se convierte en metálico y conductor de electricidad. En esta capa metálica, el
poderoso campo magnético de Júpiter es generado por las corrientes eléctricas
que producen la rotación rápida de Júpiter. En el centro, es posible que la
inmensa presión sostenga un núcleo sólido de roca del tamaño de la Tierra.
En diciembre de 1995, la NASA envió la sonda espacial
Galileo. Realizó las primeras mediciones directas de la atmósfera planetaria. Luego,
la nave comenzó un estudio de varios años de Júpiter y sus lunas más grandes.
Cuando Galileo comenzó su órbita número 29, la nave
Cassini-Huygens se acercaba a Júpiter para realizar, camino a Saturno, una
maniobra asistida por gravedad. Las dos naves hicieron observaciones
simultáneas de la magnetosfera, el viento solar, los anillos y las auroras de
Júpiter.
En el año 2011 la NASA lanzó una nueva nave espacial hacia el gigante, la sonda JUNO que estudiará con más profundidad este planeta,
En la imagen la conjunción de nuestra Luna con Júpiter producida esta noche del 09 al 10 de julio.