viernes, 8 de septiembre de 2017

Nuevas detenciones FRB, y esta vez repetitivas

Hasta el momento se han detectado aproximadamente 30 transmisores de radio FRB, pero el evento 121102 es el único que ha estallado más de una vez. El hecho de que se halla repetido en el mismo lugar es algo realmente bueno para aquellos que tratan de buscar una explicación de la naturaleza de estos misteriosos objetos. Ofrece la posibilidad de mirar de nuevo con diferentes instrumentos y, en particular, apuntar con telescopios específicos que pueden identificar la posición de estos estallidos en el cielo. Gracias a los persistentes parpadeos del FRB 121102 (se ha observado que parpadean más de 150 veces), ahora sabemos que su fuente se encuentra en una pequeña galaxia a 3 mil millones de años luz de distancia.

Es una distancia tan larga, incluso para los estándares de la astronomía, que cuando el FRB 121102 eructó al espacio esas señales de radio, la vida en la tierra eran apenas seres microscopios en el mar. 

Y sin embargo, para que algo así llegara a nosotros, la energía que tuvo suflar el objeto fue tanta como la que irradia el Sol durante un año o la energía que gasta la humanidad en 10.000 millones de años. Y sin embargo la energía que nos llegó para que los científicos de Berkeley pudieran analizarlo era menos que la necesaria para encender un pequeño electrodo menos de un segundo. 

Pero, ¿qué produce esas ráfagas de radio? Por ahora las teorías hablan de explosiones o colisiones entre objetos muy densos. Lo curioso de este fenómeno de la naturaleza es que los detectados hasta ahora se producen a lo largo del cosmos y todos los días, lo que sugiere que deben producirse cientos de miles al año. 

SETI está proyectando nuevos instrumentos que ya están instalando en los telescopios que usa para estudiar más a fondo este tipo de fenómeno

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