Los astrónomos
están acercándose a los orígenes de estos flashes de radio tan desconcertantes y
que proceden desde el espacio profundo
Sobre
el origen de los FRB, las teorías actuales más convincentes se pueden agrupar
en dos grupos: por un lado las que sugieren que pueden estar causados por colisiones
explosivas relativamente raras entre un tipo estelar como estrellas de
neutrones o enanas blancas; y por el otro lado estarían las que sugieren que
podrían estar originados por púlsares en lejanas galaxias. Los primeros nos
dirían que son eventos únicos e irrepetibles a miles de millones de años luz y
los segundos que podrían ser potencialmente repetibles y en distancias
relativamente cercanas de cientos de millones de años luz de distancia.
El
trabajo publicado en Nature el pasado 02 diciembre sobre un estudio de una de
estas explosiones realizado por un grupo astrofísico de la universidad de la
Columbia británica en Estados Unidos sugiere acercarnos al primer grupo.
En el trabajo se estudió tanto la frecuencia de
llegada de las ondas, como la polarización y la espectrometría. Midiendo la polarización se
observa que las ondas se han retorcido como un sacacorchos por lo que indican
que habrían pasado a través de un potente campo magnético, mientras que la espectrometría
sugería que también había viajado a través de una región de dispersión, es
decir una zona de plasma, por lo que esto daba otra pista de que se había
producido en otra galaxia. Esto sugiere que el origen de la explosión se
encontraba rodeado por una región con un campo magnético y gas denso, como el
de una nebulosa de formación estelar, un remanente de supernova o de la región
central de la galaxia. Tales ambientes tienden a albergar diversas variedades
de jóvenes púlsares, muy activos en lugar de las estrellas de neutrones o
viejas enanas blancas sugeridas en el primer grupo de las hipótesis, por lo
menos en este caso.
Hay otro estudio publicado el pasado 24 de
noviembre en Monthly Notices de la Royal Astronomical Society por el Instituto
Max Planck de Radioastronomía
Se trata del descubrimiento de un FRB que se ha
registrado dos veces. Se trataba de una ráfaga, y luego de un intervalo de otra
ráfaga igualmente grande y corta. Una doble explosión es difícil de conciliar
con estrellas de neutrones o enanas blancas fusionándose.
En lugar de una colisión, la doble explosión podría
haber sido producida por una estrella ultra-masiva que colapsara para formar un
agujero negro, o quizás un púlsar gigante que ha emitido un chorro enorme de
energía.
Hay
un tercer estudio realizado por el Instituto Tecnológico de California
publicado el pasado 30 noviembre
Aquí
se revelan evidencias de las propiedades de los FRB que sugieren que se emiten en
las proximidades de regiones densas y magnetizadas de plasma, probablemente en
las proximidades de una nebulosa de formación estelar, en una lejana galaxia.
Sin
embargo, como los FRB son tan raros y solo se producen algunos miles, dentro de
un panorama de miles de millones de galaxias, posiblemente la mecánica de
algunos eventos cercanos donde los pulsos de energía no son tan gigantescos
tenga algún mecanismo que produzca cada cierto tiempo uno de estos fenómenos.
Lo bueno
que tienen los púlsares que sólo hay unos pocos, que serían unos cien billones
en el universo observable, es decir, se podrían registrar algunos pulsos
gigantes por cada diez mil millones.
Hay
algunos autores que sostienen que esos grandes impulsos pueden estar a punto de
ser explicados gracias a los trabajos que se están llevando a cabo.
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